Hasta donde recuerdo, mi padre y su
padre y el padre de éste nacieron y vivieron
en Quintanar de la Orden, donde nací y vivo yo.
Conmigo viven otras ocho mil personas, más o
menos, por lo que juntos parecemos un pueblo mediano,
ni pequeño ni grande.
Algunos de los quintanareños que conozco son
artesanos también; y todos son amigos míos.
Aunque Quintanar ofrece cosas buenas por conocer y disfrutar,
este espacio quiero dedicárselo a los artesanos
que todavía mantienen, con voluntad y tesón
dignos de admiración, una actividad artesanal
centenaria, milenaria en algunos casos. Todos trabajan
en Quintanar de la Orden; y son los siguientes:
Mi amigo Diego Ortiz hace romanas, sin otra materia
que hierro y fuego. Es un trabajo impresionante de esfuerzo
y habilidad. Sus romanas pesan kilos y gramos con precisión
intachable.
El Sr. José Villacañas hace toneles de
madera para envejecer vino. Su oficio auna sabiduría,
fuerza y destreza. De principio a fin, el proceso de
elaboración es artesanal.
Camisiro Tirado elabora muebles de puro estilo castellano,
recios y de espléndida factura. De su trabajo
y técnica tradicionales resultan muebles para
disfrutar durante décadas. |