EL TRABAJO DE LA HOJALATA

El trabajo del hojalatero exige habilidad, precisión y conocimiento, virtudes que sólo se consiguen después de cumplir años de aprendizaje y práctica.
Con extrema habilidad debemos cortar, plegar y moldear finísimas láminas de hojalata, a veces con golpes exactos de mazo, siempre en un proceso artesano en el que se conjugan la firmeza y la exactitud del gesto manual.
Con exquisita precisión soldamos las piezas individuales, con zonas de soldadura que refuerzan cada uno de los puntos claves del producto para garantizar por mucho tiempo de uso la firmeza del soporte o la estanqueidad del recipiente final.
El conocimiento nos sirve para combinar las ventajas de la hojalata y del latón o predecir el comportamiento del estaño buscando su mejor punto de fusión. Con buen gusto aportamos nuestras ideas en la elaboración de las piezas, no sólo para mejorar la técnica aprendida hace años, sino para crear nuevos objetos, ricos en detalles, atractivos y curiosos, más útiles si creemos posible mejorar los valores originales con los que fueron concebidos en este viejo oficio de hojalateros.